Para ti J. que siempre habitas mi corazón
He pensado en ti estos días. En cómo tomabas mi mano y corríamos hacia la orilla de la zanja, entre los árboles, cerca de tu casa… En cómo tus dedos rozaban las cuerdas de la guitarra mientras me mirabas, y cantabas, Y yo me derretía en tu mirada. En la ternura que desplegabas como un mapa secreto que yo quería descifrar con mis brazos y mis labios. Recuerdo los taquitos dorados de pollo, las veces que, jugando fútbol, me cuidabas de no lastimarme. Si hubiera sabido entonces lo que sé hoy, No te habría soltado nunca. Pero entiendo que tu paso por mi vida me enseñó a construir lo que soy ahora. Me diste estructura, aterrizaste el ápice de lo que soy. Y mi paso por la tuya te enseñó a amar con profundidad. Doce años han pasado. No sé cómo escribirte, ni dónde buscarte. Pero te siento. Te sé en el mundo sin mí. Y en lo más profundo de mi corazón florece una certeza: Vives, incansable, como siempre. No quiero imaginar qué otros brazos te sostienen, qué labios te besan,...